La joya de Julián

Julián Centeno Navarro atesora una prenda que no se vende ni se compra; tampoco es reparable ni aparece en vitrina alguna de su establecimiento…en cambio es visible en la puerta del local (calle Paseo, entre Martí y Pedro Agustín Pérez) y atracción de los transeúntes que a veces consideran inconexa la relación entre la alhaja y un sitio de ese tipo.
El cuentapropista, también realizador de audiovisuales revela: “Nunca pensé que esa foto de Fidel causara tanto impacto…Hice el montaje a propósito de los 91 años de edad que el líder hubiera cumplido el pasado 13 de agosto y completan la estampa de su rostro tranquilo una rosa verde que insinúa el grado de Comandante en Jefe que él llevará eternamente. Debajo una inscripción: Club martiano Mano de Valientes”.
P: ¿Cuándo decide Ud. colocar el retrato a la entrada de su casa-taller?
J: Fue el mismo 13 de agosto, día en que la Junta Directiva Provincial de la Sociedad Cultural José Martí celebró aquí el onomástico de Fidel, sobre la base de que a los héroes se les recuerda sin llanto. Asistieron además, integrantes de ese club martiano que presido desde 2014. Y ahí ha permanecido la imagen.
P: ¿Usted conoció personalmente a Fidel?
J: Lo vi cuando yo era estudiante… alto, de piel rosada, eso no lo olvido…nos pasó por el frente, saludó. Estoy muy vinculado a su trayectoria… nuestra sociedad cultural estudia y promueve no sólo la vida y obra del Héroe Nacional de Cuba José Martí, sino también el pensamiento de Fidel y de los próceres latinoamericanos y universales.
P: Y su club?
J: Asume esa propia línea y disponemos de libros, películas, videos, fotos y otros materiales didácticos y revolucionarios a disposición de quienes necesiten de ellos. Entre esa reserva contamos con la película cubana Martí: el ojo del canario…
P: Entonces su joyería contiene algo más que prendas de oro y plata…
J: ¡Si usted lo dice…¡
El trabajador no estatal cierra la puerta de su negocio para abrirla mañana temprano, mientras el retrato de Fidel queda afuera, detrás del cristal, resguardado por los que pasan a cualquier hora y miran curiosos al Fidel verde retoño convertido en la mejor alhaja de la joyería de Julián.