LA CUERDA MÁGICA

Julián Centeno Navarro, ese avileño hecho a Guantánamo y sus costumbres, debe ser un hombre entrañable, además de sus habilidades y pasión como joyero, realizador audiovisual, creador musical y profundo martiano. Logra reunir a niños, jóvenes, maestros, promotores, instructores de arte, familiares y otros que por simpatía y curiosidad resistieron sin molestarse en la tarde del jueves último el torrencial y repentino chaparrón . Quedaron  sin asientos los que llegaron retrasados a La Cuerda Mágica, un espacio para la música destinada a los niños.
Participantes en la segunda edición: Coro Tilín Tilín, Escuela de Música, Escuela Primaria Enrique José Varona, Escuela Pedagógica, Secundaria Básica Urbana Pedro Agustín Pérez, además de los seminternados Vietnam Heroico y Aguedo Morales.
Momentos de esplendor: Los invitados al columpio y otros cerca de esa mecedora protagonista: La presencia del músico, arreglista y director de Orquesta Conrado Monier, recién galardonado con el Premio Nacional de Música de la UNEAC… Eldis Baratute, “el médico que cura con su imaginación de escritor” , quien ofreció su libro Vampiros con tatuajes raros… Loss presentes conocieron también al autor musical Hermer Hernández Matos y su obra El sapo guarapo, interpretada por Arelis Sánchez Martínez. El elefante gris y todo lo que hizo y dijo el paquidermo en escena sucedió después. Antes, miraba yo a los pequeños pintando y el profesor Ernesto Cuesta guiándolos. Me apasionó otra vez el apartado de plástica y la propuesta toda, en que niños y adolescentes son estrellas al tiempo que aprenden jugando y viceversa.
Los hermosísimos dibujos de la primera edición se exhiben en sus marcos, clara señal de la seriedad y perspectiva de un espacio  en perfeccionamiento contínuo. El disfrute es inmenso.
A pesar de la hora y las altas temperaturas muchos quieren venir cuando se gestiona en los centros estudiantiles quiénes acudirán. Y Centeno controla, ataja, guarda pan para mayo. Sobre la marcha se afina la puntería y se corrige el tiro. El ¿proyecto? ¿Iniciativa? Ya es… y está.