De la política cultural en Guantánamo

Aunque ninguna ley prohíbe el reggaetón en los espacios públicos, urge ejercer control frente al abuso de ese tipo de música con letra en ocasiones contrapuesta a los valores de la sociedad cubana, valoraron artistas guantanameros durante un encuentro con las principales autoridades del territorio para evaluar el cumplimiento de la política cultural en esta parte del país.
Rafael Pérez Fernández, primer secretario del partido en la provincia, coincidió en la necesidad de cubrir los espacios públicos con propuestas de calidad, tomar las universidades y otros escenarios de elevada presencia juvenil para iniciar el cambio en cuanto a las opciones artísticas y la recreación.
Adelantó el también Miembro del Comité Central que próximamente junto a Emilio Matos Mosqueda, presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular, sostendrá nuevos intercambios con la vanguardia artística, tanto en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, UNEAC, como en la Asociación Hermanos Saíz, hacia soluciones sobre el ineludible equilibrio entre la contratación al talento local y las agrupaciones nacionales.
Otras prioridades destacadas por el dirigente fueron la marcha del rescate de instituciones del sector, entre ellas la Casa Natal del poeta Regino Eladio Boti, Monumento Nacional, el Centro de Investigaciones Musicales y el local de la compañía Danza Libre, génesis del movimiento danzario en el territorio.
En defensa de la identidad y el patrimonio, exponentes de la cultura en Guantánamo reprocharon la imitación de fenómenos ajenos a las tradiciones de la Isla, así como el intrusismo profesional y estimaron que la jerarquización del creador se sustenta en el alcance de su obra.

A propósito de los 500 de la capital de todos los cubanos…

Por: Ciro Bianchi Ross
Tomado de Cubadebate
FOTOS INTERNET

El Cañonazo es una recreación histórica que se celebra cada día a las 21:00 horas. Residentes de La Habana, ataviados como los guardias militares del S.XVIII con uniforme y pelucas blancas, emulan los tiempos en los que se cerraban las murallas de la ciudad.

Existe el propósito, y se trabaja por conseguirlo, de que el cañonazo de las nueve sea reconocido como patrimonio intangible de la nación cubana. Durante la Colonia, el cañonazo sirvió para anunciar que se abrían y se cerraban las puertas de las murallas que, decía el historiador Emilio Roig, “formando un enorme cinturón de piedra, rodeaban y defendían, como inexpugnables fortalezas de su época, la primitiva, modesta, sencilla, patriarcal y pequeña ciudad de San Cristóbal de La Habana”. Esa detonación sigue siendo aún parte de la vida de los habaneros y de su identidad. Marca la hora obligada pues el alcance del manto acústico de la explosión cubre todos los rincones de la urbe.

Aunque no se aprecia dado el ruido de la ciudad actual, se asegura que el sonido del disparo demora cuatro segundos en llegar al Capitolio, trece a la calle Paseo, en el Vedado, y diez y nueve a la loma del Mazo, en la Víbora. Treinta y dos segundos tarda en hacerse oír en el edificio de la empresa telefónica de Marianao, treinta y seis en el reparto Cubanacán (antiguo Country Club) y cuarenta y seis en Arroyo Arenas. Llega a Santiago de las Vegas con una tardanza de sesenta segundos.

Uno puede seguir el ritmo de la vida y poner su reloj en hora gracias a ese aviso lejano, “esa soberana institución del cañonazo de las nueve”, como le llama Jorge Mañach en sus Estampas de San Cristóbal.

La Habana sin su cañonazo es como si le faltara el Malecón, porque el cañonazo de las nueve es tan habanero como el Morro, La Giraldilla y La Fuente de la India. Mas entre el 24 de junio de 1942 y el 1 de diciembre de 1945 no hubo cañonazo que valiera en la ciudad. Cuba había entrado en la Segunda Guerra Mundial y el Estado Mayor del Ejército prohibía el disparo nocturno a fin de ahorrar pólvora y no ofrecer nuestra posición al enemigo.

Durante la Colonia, el cañonazo sirvió para anunciar que se abrían y se cerraban las puertas de las murallas. Porque entonces no era un solo cañonazo, sino dos. Y coexistían dos ciudades, que eran una sola, la de intramuros y la de extramuros, divididas por aquel paredón.

A las 4:30 de la mañana, al toque de diana, el cañonazo indicaba que debían alzarse los rastrillos, tenderse los puentes levadizos y abrirse las puertas de las murallas para permitir el tráfico entre una parte y otra. Y el de las ocho de la noche, al toque de retreta, disponía que se hiciera lo contrario. Caían los rastrillos, se elevaban los puentes y se cerraban las puertas y nadie entonces podía entrar en la ciudad amurallada. Ni salir. El disparo se hacía desde el buque de guerra que servía de Capitanía en el Apostadero; luego, empezó a hacerse desde la fortaleza de la Cabaña, y con el tiempo, cuando el toque de retreta dio paso al toque de silencio, el cañonazo empezó a escucharse a las nueve de la noche, costumbre que se mantuvo luego de la desaparición de las murallas con el único objetivo de anunciar pueblerinamente la hora.

Era la señal del retiro, de la digestión conclusa, del idilio suspenso, del cese de los patines en el parque porque salían los brujos con su saco, de abrir los catres en la clásica trastienda, puntualiza Mañach en sus Estampas… Tiempos en los que, en lo público y lo privado, la noche terminaba a las nueve. Hoy, a las nueve de la noche, escribía Mañach en 1926, comienza la amenidad de la jornada.

Pero no siempre, a lo largo de la República, el cañonazo de las nueve sonó a la las nueve de la noche. Y esa fue una de las mayores dificultades en el intento de anunciar dicha hora a través de la radio. Era interés de las radioemisoras llevar a toda Cuba el sonido del disparo que efectuaba uno de los cañones de la Cabaña. Y más si entre sus anunciantes figuraba la mueblería El Cañonazo. Pero no siempre era posible porque si llovía no había cañonazo y cuando lo había no siempre el disparo se realizaba a la hora exacta. El sistema para dar el aviso era rudimentario en extremo. Un cabo del Ejército, que era el encargado de ordenar que se hiciera el disparo, se regía para ello de un reloj de pulsera barato, el suyo, que casi nunca coincidía con la hora del cronómetro eléctrico de la radioemisora, que la Compañía de Teléfonos rectificaba hora a hora. Se quiso entonces que los jefes de la Cabaña tomaran carta en el asunto y el cañonazo se rigiera por un plan científico. Pero nada se consiguió.

Desde hace muchos años, el cañonazo se dispara a las nueve de la noche en una ceremonia que atrae a los que acuden a la Cabaña para presenciarla y que multiplica el encanto de una tradición arraigada por siglos en el imaginario de los habaneros, parte de su vida y de su identidad, patrimonio intangible de la ciudad y la nación.

Prioridad del estado cubano para el libro y la lectura

Cuba es un país privilegiado por la atención que presta el estado al libro y la lectura, primacía que exige el perfeccionamiento de la política editorial, confirmaron anfitriones e invitados a la Fiesta del Libro Unión, cuyas sesiones transcurren en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) de Guantánamo hasta el día 10.
Se trata de retos que constituyen un ciclo contínuo, natural, sobre la base de estéticas, normativas y puntos de vista, sin una necesaria tendencia predominante, pero urge aliviar el gasto del país en este frente de la cultura con iniciativas que favorezcan ingresos, aseguró Daniel Díaz Mantilla, editor y escritor de la Editorial Unión.
Al referirse al declive del hábito de leer, el experto convocó a la nueva generación de autores cubanos a presentar novedades temáticas y estilísticas para cubrir expectativas y despertar interés por estas opciones que representan un bien cultural.
Rodolfo Tamayo, escritor y director de la Editorial Caserón resumió la rigurosa trayectoria y autonomía de ese sello en Santiago de Cuba, al seleccionar los libros de mayor calidad y posible demanda, desde un texto con recetas de cocina hasta volúmenes de alto valor literario.
Dar jerarquía a los escritores de renombre sin compromisos ni paternalismo y la proyección de estrategias hacia una visión nacional desde la provincia de Pinar del Río, fue la experiencia compartida por Carlos Fuentes, escritor y director de la editorial Cauce, de Pinar del Río.
El Mar y la Montaña también formó parte de las impresoras Riso, creadas en el año dos mil para atender el potencial de escritores de cada provincia y contó con el apadrinamiento de la casa editorial Oriente de Santiago de Cuba, expuso Cecilia Elías, especialista principal de la institución.
Agregó que como resultado de ese proyecto Guantánamo ha publicado más de trescientos títulos en las colecciones Polímita y Managüí, entre otras, a un elevado costo situación que exige de gestiones y propuestas atractivas de acuerdo con las necesidades o gustos del lector y de un apropiado sistema promocional desde el autor hasta la red de librerías.

Cumplir con la política editorial …difícil, pero posible…

¿Se cumple la política editorial en Cuba? La pregunta desató el criterio durante la apertura de la Fiesta del Libro Unión en el espacio de debate literario LA PIEDRA EN EL ZAPATO, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) en Guantánamo.
Un panel integrado por los poetas y editores Mireya Piñeiro Ortigosa y José Raúl Fraguela Martínez, junto al escritor Eldys Baratute Benavides, profundizó en los inicios, evolución y transformaciones de las editoriales cubanas.
Piñeiro dijo que con el surgimiento de la imprenta nacional la Revolución puso al alcance del pueblo la emblemática obra El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha para elevar la cultura popular y destacó el edificante perfil de Letras Cubanas, Ciencias Sociales, Huracán, Gente Nueva y Unión, entre otras casas editoras y la flexibilidad lograda en temáticas y géneros.
Defendió la conveniencia de un manual de teoría literaria destinado a los principiantes en un acompañamiento que permita descubrir y guiar a los escritores sin dejar a la espontaneidad los intereses de las editoriales de acuerdo con su perfil.
Fraguela coincidió en que los actuales cambios favorecen la posibilidad de publicar a extranjeros y el rescate de cuentos y relatos de autores como Manuel Cofiño López, sobresaliente en el reflejo de la épica revolucionaria.
Para Eldys Baratute la política editorial del país se ha sustentado en una dinámica de emergencias y sus transformaciones dependen del contexto socioeconómico de cada momento y recordó que muchos libros fueron engavetados durante el período especial hasta su publicación más adelante.
No obstante, valoró la pertinencia de estudios que respalden las decisiones de las editoriales sobre contenido y forma, observatorio que debe abarcar la comercialización como destino final y anunció que en ese sentido la editora guantanamera El Mar y la Montaña dispone ya de propuestas para el próximo año.

La Fiesta del Libro Unión en la más oriental de las provincias cubanas propone para este jueves un intercambio sobre Actualidad y retos de las políticas editoriales y finaliza el sábado.
Participan como invitados Daniel Díaz Mantilla, escritor y editor de la editorial Unión, Carlos Fuentes, editor y director de la editorial Cauce y Rodolfo Tamayo, escritor y director de la editorial Caserón de Santiago de Cuba.

Desde este miércoles en Guantánamo Fiesta del Libro Unión

Por Dayamis de la Cruz, especialista de la UNEAC en Guantánamo

Del 6 al 10 de noviembre próximos el Comité Provincial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) en Guantánamo desarrolla La Fiesta del libro UNIÓN, evento convertido en celebración de los sellos editoriales de la UNEAC
Cada cita ha conseguido a lo largo de sus casi 20 años reforzar la visibilidad en elterritorio, de los libros y autores de estas casas editoras y ha propiciado que los escritores guantanameros conozcan –y se mantengan actualizados— sobre sus políticas editoriales.

Este 2019 Guantánamo acoge a los sellos editoriales UNIÓN, Cauce y Caserón, de la UNEAC, junto a Ediciones Holguín y El mar y la Montaña, editoriales de Holguín y Guantánamo respectivamente, con el propósito —sostenido desde su creación— de que sus representantes se acerquen al movimiento autoral de la provincia más alejada de los principales polos promocionales y que, a partir de dicho encuentro y de los espacios de diálogo convenidos, se generen nuevas oportunidades de publicación.

La fiesta tiene un variado programa de actividades poniendo énfasis en las presentaciones de los libros y las revistas de dichos sellos editoriales. Se hará extensivo a instituciones culturales y espacios públicos como escuelas, universidades, centros de trabajo, entre otros, de manera que estos libros y autores sean ampliamente promovidos entre los lectores del territorio.

Propone también un acercamiento a la vida y obra de los escritores y especialistas invitados Lourdes González (escritora y directora de Ediciones Holguín), Carlos Fuentes (director de la editorial Cauce), Daniel Díaz Mantilla (escritor y editor de UNIÓN), Rodolfo Tamayo (escritor y director de la editorial Caserón) y los guantanameros José Ramón Sánchez (poeta) y José Sánchez Guerra (historiador), en el espacio Entrelíneas.

El público podrá conocer y debatir acerca de la Actualidad y retos de las políticas editoriales, a través de un panel conducido por el escritor y editor José Raúl Fraguela, así como en la conferencia ¿Tiene la poesía un valor real?, a cargo de Daniel Díaz Mantilla y el espacio El camino inmediato, donde se creará un punto de encuentro en el cual puedan, lectores y escritores, conocer sobre los proyectos profesionales y la obra publicada tanto de los invitados como de los escritores guantanameros.

Serán presentados los títulos La sombra del paisaje y Escripturas, de Lourdes González, por Mireya Piñeiro y Risell Parra, respectivamente; Templos y turbulencias y El salvaje placer de explorar, de Daniel Díaz Mantilla, por Miladis Hernández y Yordis Monteserin, en ese orden; Fernando quiere saber y Petrushka, de José Raúl Fraguela, por Sobidelia Iglesias; Marginalia, de Ana Luz García, por José Ramón Sánchez; el último número de la revista La Gaceta de Cuba por Jorge Núñez Motes; así como Extremo Oriental, selección de José Ramón Sánchez y Doctor Jané el desconocido, de José Sánchez Guerra, por sus autores.

Como parte de esta Fiesta de los sellos editoriales de la UNEAC, serán presentadas las tres últimas cápsulas promocionales realizadas a Margarita Canseco, Alejandro Hartman y Eldys Baratute que completan el proyecto audiovisual Una pupila apaisada. La clausura del encuentro está reservada para el sábado 9 a las 9:00 p.m. en el patio de la UNEAC guantanamera con el gustado espacio Bolereando, de Paula Villalón, esta vez pensado para promocionar las editoriales y los autores invitados y con la musicalización de poemas de autores del patio.

Se invita al público guantanamero a participar en la Fiesta del Libro Unión y a no perder la oportunidad de obtener el poemario Templos y turbulencias de Daniel Díaz Mantilla, catalogado de distintivo dentro de la lírica cubana contemporánea por su profundidad conceptual, su excelente factura formal en el cual mezcla sonetos, haikus, décimas, versos libres y textos en prosa; o el texto La sombra del paisaje, de Lourdes González, donde la escritora conjuga el lenguaje contemporáneo y logra marcar el gozo de la palabra y su clara mirada personal.

Con el pintor de las orquídeas

Familiares, amigos y admiradores de Jorge Pérez Duporté, figura insigne de la Cultura Nacional, agradecieron el homenaje de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) en Guantánamo a quien convirtiera en arte sus dibujos sobre las orquídeas y otras plantas a partir de una visión científica.

Jorge Núñez Motes, crítico de arte, rememoró el día en que vio por primera vez la obra del dibujante en 1976 durante el montaje de la exposición Los duendes de la floresta y el impactante efecto provocado a causa de la perfección, fuerza expresiva y oficio, imágenes que lo remiten al renacimiento, a Da Vinci, a lo más elevado…
El también presidente de la UNEAC en Guantánamo agrega que cultivaron una amistad consolidada durante intercambios en Las Terrazas, reserva de la biosfera perteneciente entonces a Pinar del Río, junto a otros seguidores, vergel donde el creador madura profesionalmente y permanece hasta el final de sus días.

Precisa que de pintor del Jardín Botánico y del Orquideario de Soroa transitó sin traumas ni fronteras, entre el enfoque exacto y real de las variedades y la visión artística de la naturaleza cubana.

Explica Núñez, que orquídeas endémicas de Guantánamo, tierra natal de esa personalidad de la plástica, ambientan desde hace varios años las oficinas del gobierno en la provincia más oriental del país y de ellas la UNEAC realizó una selección para los vitrales de su Sala de Conferencias y aunque ya él no está físicamente la impronta de su talento permanecerá.

Para el ceramista Ángel Laborde Wilson, fue muy atinado el homenaje a su compañero de estudios en la Escuela Nacional de Arte (ENA) y considera que el gesto hace justicia a un creador sincero, fiel y defensor de un estilo y un proyecto compatibles con sus ideales y filosofía de vida. Duporté es un grande del dibujo, concluye el amigo.

El pintor Daniel Núñez Juárez compartió con el auditorio recuerdos de cuando, muy joven le correspondió atenderlo en la galería de la ciudad, invitado a la primera edición de la Fiesta a la guantanamera y curiosamente no trajo sus orquídeas, sino una muestra de cactáceas en colores…
– Me llamó la atención su depurado lenguaje técnico y el concepto suyo de la visualidad al instalar las piezas para hacerlas disfrutables a los visitantes.

Duporté revela que hay arte en la ciencia y viceversa, argumentó el actor Ury Rodríguez, mientras Rubén Nicolás Macías, representante de la Asociación de Autores Musicales (ACDAM) en Guantánamo propuso a la UNEAC organizar un intercambio similar en el Centro Científico para el Desarrollo de la Montaña por la novedosa visión que pudiera aportar a los investigadores del colectivo.

! Gracias! exclamó Maritza, hermana de Duporté, al coincidir con sus primos Angelita, Inocencia, Abel y el resto del público, en que la vida del pintor surrealista como se le ha definido también, está resumida en la relación Guantánamo- Las Terrazas, avalada por una obra inmortal en virtud de la belleza y dimensión que diera en cada trazo el duende de la orquídeas.

Simplemente Yelsy Heredia

Por: Yaymara Villaverde Marcé, de la ACN, Guantánamo
FOTOS TOMADAS DE INTERNET

Mucho alegra a los guantanameros la reciente nominación a los Latin Grammy de uno de sus hijos: el prestigioso contrabajista Yelsy Heredia, de los tantos músicos excepcionales que ha dado la Villa del Guaso, y quien desde la diáspora defiende sus raíces y al bicentenario changüí, cadencioso género montuno que promete hoy conquistar al mundo.
Y así llega esta reliquia del folclor cubano a la codiciada lista de nominados de la Academia Latina de la Grabación: de la mano del fonograma Lo Nuestro, de Yelsy, instrumentista de sólida formación académica recibida en escuelas de música de la Isla, con una carrera brillante ligada a la fusión de ritmos cubanos con el flamenco, el jazz, y especial evocación al sonido de su tierra.
Esta es la cuarta producción discográfica del talentoso contrabajista, la firma el sello Bis Music y compite en la categoría de Mejor Álbum Tropical Tradicional en esta vigésima edición de los premios Grammy Latinos, certamen que según su sitio digital seleccionó -por votación de creadores de música en todo el mundo- a variedad de artistas consolidados y noveles, de entre aproximadamente 15 mil 500 inscripciones en 50 categorías.
Desde el primer número musical, que da nombre a su disco y entona “vamos a cuidar lo nuestro que lo de afuera es prestao…”, Yelsy Heredia invita a preservar la tradición sonora y con ello la identidad cultural, idea que ha defendido desde sus iniciales CD “Guantánamo Changüí” (2010), “Recovecos” (2013) y “Camino a Maisí” (2014), que reverencian todos a su terruño y han marcado la consolidación de su estilo.
Tal como detalla la web del artista, su más reciente propuesta la integran 10 temas que transitan por el changüí urbano, el bolero-son, el bembé, la guaracha, el nengón, la conga, y cuenta con la colaboración de otros renombrados cubanos: como los cantantes Kelvis Ochoa y Daymé Arocena, y sus coterráneos del Guaso Celso Fernández “El Guajiro” -changüisero puro-, y el joven pianista Ernesto Oliva.
Se trata de una propuesta bailable, llena de color, que da continuidad estética a la tríada anterior, donde la tradición es traída a la contemporaneidad y el contrabajo exhibe sus potencialidades como instrumento “tumbeador” y depurado descendiente de la ancestral marímbula, soporte rítmico y tonal del tradicional del changüí, nacido en el siglo XIX en las montañas del oriente cubano.
De la presencia de Yelsy y esta sonoridad en los Grammy, José Cuenca, uno de los musicólogos que más conoce de ese género en Cuba, dijo a la ACN que es ideal para seguir difundiendo la valía de los músicos guantanameros y de la antiquísima expresión de origen campesino, declarada Patrimonio Cultural de la Nación y aspirante a la lista de patrimonio de la humanidad.
Cuenca señaló que la incursión changüisera en el importante certamen viene a tono con el actual contexto de revitalización que vive el ritmo en el panorama musical cubano e internacional, y su vigencia no sólo en sus puros exponentes, sino también en noveles que lo recrean desde miradas modernas y otras zonas musicales, como la trova, el rap, el jazz y hasta el género clásico.
“El changüí puede ser la llave que abra a Guantánamo la puerta al mundo”, apunta el estudioso y comenta que en los últimos tiempos en el ámbito internacional se han interesado en esta sonoridad músicos de la talla de Juan Luis Guerra, y el cantaor flamenco Diego El Cigala, quien ha “changüiseado” con éxito desde su estilo, interpretando una obra del contrabajista guantanamero, integrante de su grupo.
Este instrumentista de referencia en la actualidad -dijo- toma el acertado camino de lo autóctono para conquistar lo universal, su música sabe a changüí de vanguardia, es memoria, añoranza, respeto a los orígenes, se apropia de rasgos de tradiciones rurales centenarias, las actualiza, y como dice de él El Cigala, “tiene algo propio que decir”.
La investigadora local Yaremi Estonel, otra estudiosa del tema, en intercambio con la ACN reflexionó en cómo desde la diáspora músicos guantanameros como Yelsy -quien reside hace dos décadas en España- se mantienen aferrados a sus raíces y han hecho de su identidad musical una coraza indestructible, trazando una huella en el panorama musical contemporáneo.
Su trabajo llena de orgullo a sus conciudadanos y, al adentrarse desde su estética a las más arraigadas tradiciones, expresa el deseo de acercarse espiritualmente a su origen, tomando la música como el puente que hace más próximo este encuentro, y blandiendo al changüí, que desde donde quiera que se defienda, ya sea desde la Isla o la diáspora, nos representa identitariamente, señaló Estonel.
En este sentido el propio Yelsy ha dicho en varias ocasiones: “…con Lo Nuestro más que nunca aflora en mí el sentimiento de pertenencia a mi terruño (…) Hago el esfuerzo de convencer e ilusionar a todos llevando a Guantánamo por bandera (…) Donde voy digo alto que soy guantanamero, para que se aplauda nuestra tradición que tanto ha influido en los géneros cubanos”.
Vía Internet, en audio para la Emisora CMKS, el prolífico compositor saludó a sus paisanos, recordó su vecindad de la calle Aguilera entre uno y dos oeste, compartió su alegría por el reciente reconocimiento de la Academia Latina de la Grabación, y tarareo parte del estribillo de Lo Nuestro.
Junto a este músico compite esta vez por el galardón al Mejor Álbum Tropical Tradicional otra figura nacida en la Mayor de las Antillas, la cantante Aymée Nuviola, en tanto otros de la Isla pugnan por otras categorías. La ronda final de votación para seleccionar a los ganadores iniciará este tres de octubre y se revelarán los resultados el 14 de noviembre en la Premiere del Latin Grammy y en la ceremonia de Entrega Anual.
En 2018 Yelsy envío una de sus obras al concurso de creación del Festival Nacional del Changüí; no pudo asistir en persona pero su pieza, defendida por Celso Fernández, prestigió el evento y se alzó con premio. Coincidentemente a este capítulo en la Villa del Guaso asistió “la Nuviola”, quien dijo no querer perderse el rumbón y regaló una actuación en la Casa dedicada al género.