HALLOWEEN

En el año 2015 llega a la ciudad de Guantánamo, invitada por la Asociación Hermanos Saíz, una pareja de profesores mexicanos, muy activos en el propósito de preservar los intercambios entre esa nación y Cuba. La sala de exposiciones de la joven vanguardia cultural del territorio montó entonces una muestra de fotografía, presentada por los visitantes sobre una de sus más sólidas tradiciones: El Halloween.
Explicaron que la «Víspera de Todos los Santos», también conocida como Noche de Brujas, comienza el primero de noviembre, dedicada a los niños fallecidos, y al día siguiente a los adultos y durante la noche completa los familiares cenan con los difuntos, colocan flores, bebidas y comida favoritas de los que ya no están.Los actores del Teatro Guiñol Alieska Argote y Yosmel López, realizaron una representación de aquella idea para respaldar el insólito momento.
Nunca imaginamos que cuatro años después en Guantánamo, La Habana y otras partes del país la gente viviera como propia la Noche de Brujas,. Algunos salieron a la calle con antifaz, vestidos de esperpentos, participaron en concursos de disfraces y no faltaron bromas de mal gusto, porque el chiste forma parte de la rara (¿fiesta?), un calco de forasteras culturas.
La jornada siguiente en la Isla este año fue de imágenes y complacencia en los muros de Facebook… muchos exhibían mondos y lirondos el vestuario, las máscaras, o el personaje encarnado… fue “lo máximo”. En cambio, otros llamaron la atención sobre ese fenómeno tan ajeno y lo achacaron a la transculturación, aunque criticaron fuertemente tal tendencia, para que no tome cuerpo, ni se convierta en otro de los males que igualmente entran por esa puerta.
Los que vistieron el impropio ropaje ignoran que el Halloween, muy natural en los Estados Unidos, tiene un origen pagano y es celebrado en muchas partes el mundo, en la noche del 31 de octubre.
La vanguardia artística de Guantánamo hace un alerta y previene a la sociedad sobre lo que se ha convertido, para suavizar, en fiesta de disfraces, una costumbre que en Cuba ya no se aplica ni en los carnavales. Es fuerte el apego a las raíces, a nuestra identidad, cuanto más universales somos.
¿Por qué copiar? La globalización nos asalta, nos toma. ¡Auxilio! Pudiera arrebatar la mente, el sentido común y el pudor, si la actual generación reproduce cualquier estampa, sólo por parecerle buena y bonita. Seamos originales. Cada cual con lo suyo, sin negar el legítimo alcance que para otros pueblos tiene Hallowen.
IMAGENES DE INTERNET

!Contra el racismo y la discriminación!

En correspondencia con la presentación del Programa Nacional contra el racismo, por parte del Consejo de Ministros de Cuba, la Universidad de Guantánamo expuso ante la Comisión Provincial José Antonio Aponte, proyectos comunitarios a favor de la inclusión social frente a diferencias, vulnerabilidades y barreras entre las personas.
Estudiantes y profesores fundamentaron el sentido integrador de su tarea en los grupos Con Mochila al hombro, Piti en las calles, Zoología Terapéutica y Logopedia, al visitar asentamientos e instituciones dentro y fuera de la ciudad para compartir actividades culturales, didácticas, deportivas y sanitarias, plan favorecido por sugerencias durante el intercambio.
Ana Valdés, guantanamera calificada como la primera doctora cubana en Museología, instó a articular esos proyectos con la Comisión Aponte, para intervenir de conjunto en hospitales, población penal, hogares de ancianos, bateyes y formar parte del enfrentamiento a los prejuicios y discriminación racial presentes aún en Cuba.
Durante la sesión de trabajo también el ambientalista y docente Mario Montero Campello, propuso levantar en el territorio más oriental del país un monumento, o tarja a José Antonio Aponte, protagonista principal en 1812 de la primera rebelión contra el colonialismo español, gesta que le costó la vida el 9 de abril de ese año.
La Comisión Aponte, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, UNEAC, defiende desde el ángulo de la cultura los logros de la Revolución cubana en la lucha por eliminar la discriminación racial y social, la xenofobia y otras formas de exclusión lesivas a la dignidad humana.

De la política cultural en Guantánamo

Aunque ninguna ley prohíbe el reggaetón en los espacios públicos, urge ejercer control frente al abuso de ese tipo de música con letra en ocasiones contrapuesta a los valores de la sociedad cubana, valoraron artistas guantanameros durante un encuentro con las principales autoridades del territorio para evaluar el cumplimiento de la política cultural en esta parte del país.
Rafael Pérez Fernández, primer secretario del partido en la provincia, coincidió en la necesidad de cubrir los espacios públicos con propuestas de calidad, tomar las universidades y otros escenarios de elevada presencia juvenil para iniciar el cambio en cuanto a las opciones artísticas y la recreación.
Adelantó el también Miembro del Comité Central que próximamente junto a Emilio Matos Mosqueda, presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular, sostendrá nuevos intercambios con la vanguardia artística, tanto en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, UNEAC, como en la Asociación Hermanos Saíz, hacia soluciones sobre el ineludible equilibrio entre la contratación al talento local y las agrupaciones nacionales.
Otras prioridades destacadas por el dirigente fueron la marcha del rescate de instituciones del sector, entre ellas la Casa Natal del poeta Regino Eladio Boti, Monumento Nacional, el Centro de Investigaciones Musicales y el local de la compañía Danza Libre, génesis del movimiento danzario en el territorio.
En defensa de la identidad y el patrimonio, exponentes de la cultura en Guantánamo reprocharon la imitación de fenómenos ajenos a las tradiciones de la Isla, así como el intrusismo profesional y estimaron que la jerarquización del creador se sustenta en el alcance de su obra.

A propósito de los 500 de la capital de todos los cubanos…

Por: Ciro Bianchi Ross
Tomado de Cubadebate
FOTOS INTERNET

El Cañonazo es una recreación histórica que se celebra cada día a las 21:00 horas. Residentes de La Habana, ataviados como los guardias militares del S.XVIII con uniforme y pelucas blancas, emulan los tiempos en los que se cerraban las murallas de la ciudad.

Existe el propósito, y se trabaja por conseguirlo, de que el cañonazo de las nueve sea reconocido como patrimonio intangible de la nación cubana. Durante la Colonia, el cañonazo sirvió para anunciar que se abrían y se cerraban las puertas de las murallas que, decía el historiador Emilio Roig, “formando un enorme cinturón de piedra, rodeaban y defendían, como inexpugnables fortalezas de su época, la primitiva, modesta, sencilla, patriarcal y pequeña ciudad de San Cristóbal de La Habana”. Esa detonación sigue siendo aún parte de la vida de los habaneros y de su identidad. Marca la hora obligada pues el alcance del manto acústico de la explosión cubre todos los rincones de la urbe.

Aunque no se aprecia dado el ruido de la ciudad actual, se asegura que el sonido del disparo demora cuatro segundos en llegar al Capitolio, trece a la calle Paseo, en el Vedado, y diez y nueve a la loma del Mazo, en la Víbora. Treinta y dos segundos tarda en hacerse oír en el edificio de la empresa telefónica de Marianao, treinta y seis en el reparto Cubanacán (antiguo Country Club) y cuarenta y seis en Arroyo Arenas. Llega a Santiago de las Vegas con una tardanza de sesenta segundos.

Uno puede seguir el ritmo de la vida y poner su reloj en hora gracias a ese aviso lejano, “esa soberana institución del cañonazo de las nueve”, como le llama Jorge Mañach en sus Estampas de San Cristóbal.

La Habana sin su cañonazo es como si le faltara el Malecón, porque el cañonazo de las nueve es tan habanero como el Morro, La Giraldilla y La Fuente de la India. Mas entre el 24 de junio de 1942 y el 1 de diciembre de 1945 no hubo cañonazo que valiera en la ciudad. Cuba había entrado en la Segunda Guerra Mundial y el Estado Mayor del Ejército prohibía el disparo nocturno a fin de ahorrar pólvora y no ofrecer nuestra posición al enemigo.

Durante la Colonia, el cañonazo sirvió para anunciar que se abrían y se cerraban las puertas de las murallas. Porque entonces no era un solo cañonazo, sino dos. Y coexistían dos ciudades, que eran una sola, la de intramuros y la de extramuros, divididas por aquel paredón.

A las 4:30 de la mañana, al toque de diana, el cañonazo indicaba que debían alzarse los rastrillos, tenderse los puentes levadizos y abrirse las puertas de las murallas para permitir el tráfico entre una parte y otra. Y el de las ocho de la noche, al toque de retreta, disponía que se hiciera lo contrario. Caían los rastrillos, se elevaban los puentes y se cerraban las puertas y nadie entonces podía entrar en la ciudad amurallada. Ni salir. El disparo se hacía desde el buque de guerra que servía de Capitanía en el Apostadero; luego, empezó a hacerse desde la fortaleza de la Cabaña, y con el tiempo, cuando el toque de retreta dio paso al toque de silencio, el cañonazo empezó a escucharse a las nueve de la noche, costumbre que se mantuvo luego de la desaparición de las murallas con el único objetivo de anunciar pueblerinamente la hora.

Era la señal del retiro, de la digestión conclusa, del idilio suspenso, del cese de los patines en el parque porque salían los brujos con su saco, de abrir los catres en la clásica trastienda, puntualiza Mañach en sus Estampas… Tiempos en los que, en lo público y lo privado, la noche terminaba a las nueve. Hoy, a las nueve de la noche, escribía Mañach en 1926, comienza la amenidad de la jornada.

Pero no siempre, a lo largo de la República, el cañonazo de las nueve sonó a la las nueve de la noche. Y esa fue una de las mayores dificultades en el intento de anunciar dicha hora a través de la radio. Era interés de las radioemisoras llevar a toda Cuba el sonido del disparo que efectuaba uno de los cañones de la Cabaña. Y más si entre sus anunciantes figuraba la mueblería El Cañonazo. Pero no siempre era posible porque si llovía no había cañonazo y cuando lo había no siempre el disparo se realizaba a la hora exacta. El sistema para dar el aviso era rudimentario en extremo. Un cabo del Ejército, que era el encargado de ordenar que se hiciera el disparo, se regía para ello de un reloj de pulsera barato, el suyo, que casi nunca coincidía con la hora del cronómetro eléctrico de la radioemisora, que la Compañía de Teléfonos rectificaba hora a hora. Se quiso entonces que los jefes de la Cabaña tomaran carta en el asunto y el cañonazo se rigiera por un plan científico. Pero nada se consiguió.

Desde hace muchos años, el cañonazo se dispara a las nueve de la noche en una ceremonia que atrae a los que acuden a la Cabaña para presenciarla y que multiplica el encanto de una tradición arraigada por siglos en el imaginario de los habaneros, parte de su vida y de su identidad, patrimonio intangible de la ciudad y la nación.

Prioridad del estado cubano para el libro y la lectura

Cuba es un país privilegiado por la atención que presta el estado al libro y la lectura, primacía que exige el perfeccionamiento de la política editorial, confirmaron anfitriones e invitados a la Fiesta del Libro Unión, cuyas sesiones transcurren en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) de Guantánamo hasta el día 10.
Se trata de retos que constituyen un ciclo contínuo, natural, sobre la base de estéticas, normativas y puntos de vista, sin una necesaria tendencia predominante, pero urge aliviar el gasto del país en este frente de la cultura con iniciativas que favorezcan ingresos, aseguró Daniel Díaz Mantilla, editor y escritor de la Editorial Unión.
Al referirse al declive del hábito de leer, el experto convocó a la nueva generación de autores cubanos a presentar novedades temáticas y estilísticas para cubrir expectativas y despertar interés por estas opciones que representan un bien cultural.
Rodolfo Tamayo, escritor y director de la Editorial Caserón resumió la rigurosa trayectoria y autonomía de ese sello en Santiago de Cuba, al seleccionar los libros de mayor calidad y posible demanda, desde un texto con recetas de cocina hasta volúmenes de alto valor literario.
Dar jerarquía a los escritores de renombre sin compromisos ni paternalismo y la proyección de estrategias hacia una visión nacional desde la provincia de Pinar del Río, fue la experiencia compartida por Carlos Fuentes, escritor y director de la editorial Cauce, de Pinar del Río.
El Mar y la Montaña también formó parte de las impresoras Riso, creadas en el año dos mil para atender el potencial de escritores de cada provincia y contó con el apadrinamiento de la casa editorial Oriente de Santiago de Cuba, expuso Cecilia Elías, especialista principal de la institución.
Agregó que como resultado de ese proyecto Guantánamo ha publicado más de trescientos títulos en las colecciones Polímita y Managüí, entre otras, a un elevado costo situación que exige de gestiones y propuestas atractivas de acuerdo con las necesidades o gustos del lector y de un apropiado sistema promocional desde el autor hasta la red de librerías.

Cumplir con la política editorial …difícil, pero posible…

¿Se cumple la política editorial en Cuba? La pregunta desató el criterio durante la apertura de la Fiesta del Libro Unión en el espacio de debate literario LA PIEDRA EN EL ZAPATO, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) en Guantánamo.
Un panel integrado por los poetas y editores Mireya Piñeiro Ortigosa y José Raúl Fraguela Martínez, junto al escritor Eldys Baratute Benavides, profundizó en los inicios, evolución y transformaciones de las editoriales cubanas.
Piñeiro dijo que con el surgimiento de la imprenta nacional la Revolución puso al alcance del pueblo la emblemática obra El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha para elevar la cultura popular y destacó el edificante perfil de Letras Cubanas, Ciencias Sociales, Huracán, Gente Nueva y Unión, entre otras casas editoras y la flexibilidad lograda en temáticas y géneros.
Defendió la conveniencia de un manual de teoría literaria destinado a los principiantes en un acompañamiento que permita descubrir y guiar a los escritores sin dejar a la espontaneidad los intereses de las editoriales de acuerdo con su perfil.
Fraguela coincidió en que los actuales cambios favorecen la posibilidad de publicar a extranjeros y el rescate de cuentos y relatos de autores como Manuel Cofiño López, sobresaliente en el reflejo de la épica revolucionaria.
Para Eldys Baratute la política editorial del país se ha sustentado en una dinámica de emergencias y sus transformaciones dependen del contexto socioeconómico de cada momento y recordó que muchos libros fueron engavetados durante el período especial hasta su publicación más adelante.
No obstante, valoró la pertinencia de estudios que respalden las decisiones de las editoriales sobre contenido y forma, observatorio que debe abarcar la comercialización como destino final y anunció que en ese sentido la editora guantanamera El Mar y la Montaña dispone ya de propuestas para el próximo año.

La Fiesta del Libro Unión en la más oriental de las provincias cubanas propone para este jueves un intercambio sobre Actualidad y retos de las políticas editoriales y finaliza el sábado.
Participan como invitados Daniel Díaz Mantilla, escritor y editor de la editorial Unión, Carlos Fuentes, editor y director de la editorial Cauce y Rodolfo Tamayo, escritor y director de la editorial Caserón de Santiago de Cuba.

Desde este miércoles en Guantánamo Fiesta del Libro Unión

Por Dayamis de la Cruz, especialista de la UNEAC en Guantánamo

Del 6 al 10 de noviembre próximos el Comité Provincial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) en Guantánamo desarrolla La Fiesta del libro UNIÓN, evento convertido en celebración de los sellos editoriales de la UNEAC
Cada cita ha conseguido a lo largo de sus casi 20 años reforzar la visibilidad en elterritorio, de los libros y autores de estas casas editoras y ha propiciado que los escritores guantanameros conozcan –y se mantengan actualizados— sobre sus políticas editoriales.

Este 2019 Guantánamo acoge a los sellos editoriales UNIÓN, Cauce y Caserón, de la UNEAC, junto a Ediciones Holguín y El mar y la Montaña, editoriales de Holguín y Guantánamo respectivamente, con el propósito —sostenido desde su creación— de que sus representantes se acerquen al movimiento autoral de la provincia más alejada de los principales polos promocionales y que, a partir de dicho encuentro y de los espacios de diálogo convenidos, se generen nuevas oportunidades de publicación.

La fiesta tiene un variado programa de actividades poniendo énfasis en las presentaciones de los libros y las revistas de dichos sellos editoriales. Se hará extensivo a instituciones culturales y espacios públicos como escuelas, universidades, centros de trabajo, entre otros, de manera que estos libros y autores sean ampliamente promovidos entre los lectores del territorio.

Propone también un acercamiento a la vida y obra de los escritores y especialistas invitados Lourdes González (escritora y directora de Ediciones Holguín), Carlos Fuentes (director de la editorial Cauce), Daniel Díaz Mantilla (escritor y editor de UNIÓN), Rodolfo Tamayo (escritor y director de la editorial Caserón) y los guantanameros José Ramón Sánchez (poeta) y José Sánchez Guerra (historiador), en el espacio Entrelíneas.

El público podrá conocer y debatir acerca de la Actualidad y retos de las políticas editoriales, a través de un panel conducido por el escritor y editor José Raúl Fraguela, así como en la conferencia ¿Tiene la poesía un valor real?, a cargo de Daniel Díaz Mantilla y el espacio El camino inmediato, donde se creará un punto de encuentro en el cual puedan, lectores y escritores, conocer sobre los proyectos profesionales y la obra publicada tanto de los invitados como de los escritores guantanameros.

Serán presentados los títulos La sombra del paisaje y Escripturas, de Lourdes González, por Mireya Piñeiro y Risell Parra, respectivamente; Templos y turbulencias y El salvaje placer de explorar, de Daniel Díaz Mantilla, por Miladis Hernández y Yordis Monteserin, en ese orden; Fernando quiere saber y Petrushka, de José Raúl Fraguela, por Sobidelia Iglesias; Marginalia, de Ana Luz García, por José Ramón Sánchez; el último número de la revista La Gaceta de Cuba por Jorge Núñez Motes; así como Extremo Oriental, selección de José Ramón Sánchez y Doctor Jané el desconocido, de José Sánchez Guerra, por sus autores.

Como parte de esta Fiesta de los sellos editoriales de la UNEAC, serán presentadas las tres últimas cápsulas promocionales realizadas a Margarita Canseco, Alejandro Hartman y Eldys Baratute que completan el proyecto audiovisual Una pupila apaisada. La clausura del encuentro está reservada para el sábado 9 a las 9:00 p.m. en el patio de la UNEAC guantanamera con el gustado espacio Bolereando, de Paula Villalón, esta vez pensado para promocionar las editoriales y los autores invitados y con la musicalización de poemas de autores del patio.

Se invita al público guantanamero a participar en la Fiesta del Libro Unión y a no perder la oportunidad de obtener el poemario Templos y turbulencias de Daniel Díaz Mantilla, catalogado de distintivo dentro de la lírica cubana contemporánea por su profundidad conceptual, su excelente factura formal en el cual mezcla sonetos, haikus, décimas, versos libres y textos en prosa; o el texto La sombra del paisaje, de Lourdes González, donde la escritora conjuga el lenguaje contemporáneo y logra marcar el gozo de la palabra y su clara mirada personal.