Hasta siempre, Carilda…

Tomo de Cubadebate este triste reporte que nunca hubiera querido colocar en mi blog personal.

En la madrugada de este miércoles falleció a los 96 años, la destacada poetisa cubana Carilda Oliver Labra en su domicilio en Matanzas.

La Premio Nacional de Literatura fue una de las más sobresalientes poetisas de Cuba e Hispanoamérica, y los cubanos y en particular los matanceros agradecen esa extensa vida consagrada por entero a la poesía.

En marzo de este año recibió el Premio Excelencias por su fecunda obra en la séptima edición de la entrega de este galardón en Cuba, que reconoce a personalidades, organismos e instituciones que contribuyen al desarrollo de la Isla en diversos sectores.

La autora del Canto a Fidel atesora unos 40 libros publicados y llevados al Inglés, Francés, Alemán y Búlgaro, entre ellos Al Sur de mi garganta reeditado en seis oportunidades, Desaparece el polvo, cuatro; Soneto, tres y Se me ha perdido un hombre, en dos ocasiones.

Aquí le dejamos uno de los poemas más populares de la poetisa.
Me desordeno, amor, me desordeno

Me desordeno, amor, me desordeno
cuando voy en tu boca, demorada;
y casi sin querer, casi por nada,
te toco con la punta de mi seno.

Te toco con la punta de mi seno
y con mi soledad desamparada;
y acaso sin estar enamorada
me desordeno, amor, me desordeno.

Y mi suerte de fruta respetada
arde en tu mano lúbrica y turbada
como una mal promesa de veneno;

y aunque quiero besarte arrodillada,
cuando voy en tu boca, demorada,
me desordeno, amor, me desordeno.
FOTOS INTERNET

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“Rotundamente Negra”

Propongo esta poesía…
Acordado en el Encuentro de Mujeres Afrodescendientes realizado en República Dominicana el año 1992.

Por: Shirley Campbell Barr (Escritora y antropóloga afrocostarricense).

Me niego rotundamente
a negar mi voz mi sangre y mi piel
y me niego rotundamente
a dejar de ser yo
a dejar de sentirme bien
cuando miro mi rostro en el espejo
con mi boca rotundamente grande
y mi nariz
rotundamente hermosa
y mis dientes
rotundamente blancos
y mi piel
valientemente negra
y me niego categóricamente a
dejar de hablar mi lengua; mi acento y mi historia
y me niego absolutamente
a ser de los que se callan
de los que temen de los que lloran
porque me acepto
rotundamente libre
rotundamente negra
rotundamente hermosa.