Sinsabores y deleites del reportero

Casi nunca dices que eres reportero de prensa…prefieres presentarte como periodista simplemente por temor a que te crean repostero, que no es lo mismo ni se escribe igual. No faltaría más que ahora te encarguen tal o más cual pastel,aunque sería a mucha honra. Eres reportero, cronista, corresponsal.
En tu vida profesional ganas para sustos cuando a la hora cero compruebas que en el lugar de los hechos y a la hora cero las baterías de la grabadora están descargadas, la pantalla de la digital queda en blanco y hasta se bloquea a causa del pomo de agua congelada que colocaste en el bolso o porque el ciclón está andando y se te empapó el equipo y en el peor de los casos se extravía tu agenda y te dices: hora es cuando es…Un reportero es un reportero y tiene que inventarla en el aire. Inadmisible regresar a tu medio sin el información esperada.
Otras veces llegas casi al comenzar, la presidencia ocupa ya su puesto y deseas que te trague la tierra, qué vergüenza,aunque no son los únicos malos ratos que podrían infartar al reportero, sometido a notificaciones con tiempo mínimo, el ómnibus que no pasa, la camioneta es entonces una jicotea, (tanto que corre siempre), la bicicleta ponchada, no te recogieron o no estás vestido convenientemente, a tono con la altura, las características y el escenario, en fin, la vida.
-Pss ?Cómo se llama el que preside la reunión?
……
-No, chico, el otro….de la barba…
-¿ Qué? No entiendo tu letra…
Copias con errores los nombres, apellidos y cargos que te soplan. Te la estás jugando. El colmo también sería llegar en blanco, sin un mínimo de preparación, poca o ninguna búsqueda en torno a lo que vas a cubrir ni su transcendencia.
Una cobertura es la interpretación de lo que tenemos delante.Hoy te pongo la mano en el hombro, porque a pesar de tantos sustos escribes con elegancia cualquier compleja cobertura aun que te la asignen de ahora para ahorita. Sabes tomar notas y no eres de los que se distraen…si lo haces se te escapan frases que pueden ser el titular. A veces en pleno apogeo nos quedamos por un momento en el Limbo, cavilando en los hijos, en la mala respuesta de la pareja antes de salir de casa, en los padres ancianos que dejamos al cuidado de la vecina o en lo que habrá o faltará esta noche en la mesa familiar. Pero eres reportero y has de “ponerte para esto”, estar aquí y no en la cola del pan,como se habla en el argot popular de Cuba .
Tú y yo sabemos que un reportero tiene un pie en la redacción y otro en la calle, o como dicen otros,siempre con el caballo enjaezado y los pies en el estribo para salir a trabajar. Tú me recuerdas a José Martí, el modelo de periodista de América Latina y el mundo: “tiene tanto el periodista de soldado” incluso llevas tu equipaje encima, cuando la gente cree que estás desarmado. No te perdonarías que se te fuera una historia extraordinaria por falta de la grabadora o la cámara, si total, estás de asueto. Nunca lo estás,si lo estás.
¿Adivinas el resultado cuando hay tanto replanteo? Una información insulsa, reporte grabado pobre, con reuidos parásitos, sin brillo, carente de datos elementales que bien pudimos obtener, simplemente con llegar al menos con media hora de antelación al escenario de la noticia. El reportero tiene más riesgos que ventajas, eso es verdad, sin embargo basta con seguir estas reglas de oro para no morir de un colapso.
Todavía falta el sobresalto de la escucha y revisión del trabajo escrito y grabado a toda prisa…Lo examinarán los jefes. Ojo: Deja la ira si suprimen o incluyen un dato. El jefe de información y el productor nos salvan la vida, digo, el prestigio.
Es el precio por la profesión escogida, un camino largo, que a pesar de todo deseamos recorrer mañana, esta tarde, hoy mismo, para “chocar con la concreta”, conocer a la gente y con la verdad en la mano, sin que nadie nos cuente. Es la inmediatez propia de la radiocubana. No es fácil, pero tampoco imposible…es simplemente tu profesión y la mía.

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