Pianística popular cubana se llama Lilí Martínez

Los hechos culturales más relevantes durante lo que resta del presente 2015 están dedicados en Guantánamo a su inmortal pianista, compositor y arreglista Luis Martínez Griñán (Lilí) en el centenario de su natalicio, como tributo a un creador que abrió un camino perdurable a los mejores salseros del continente ( dígase por ejemplo el puertorriqueño Papo Lucca, uno de sus apasionados seguidores)
Lili 4Su vida artística comienza en academias de baile, después en 1935 con la Orquesta de Corsino Calzado en la ilegal Base Naval norteamericana y al frente de sus propios “Champions de Lilí Martínez” en 1937, etapa de actuaciones irrepetibles en la naciente emisora CMKS que lo acoge como artista exclusivo.

La fama crece cuando el famoso tresero cubano Arsenio Rodríguez, (el cieguito maravilloso) al presentarlo en La Habana ante el flautista Antonio Arcaño, le comenta: “Mira el hierro que traje” y seguidamente al escuchar sus “”solos” fuera de serie, Arcaño lo bautiza como la perla de oriente.
Precisamente trasciende dentro y fuera de Cuba como precursor del ”tumbao”, estilo que influye en los maestros cubanos Chucho Valdés, fundador del Grupo Irakere y Emiliano Salvador y en los salseros Eddie Palmieri (Puerto Rico) Enrique Culebra (Venezuela) y otros grandes.
Hablaba inglés y francés, estudió Dactiloscopia por correspondencia vinculado a la Universidad Illinois, Estados Unidos y fue el autor de piezas de tanto sabor criollo como Alto Songo, Sasoneando, Cero guapos en Yateras, No me llores y Que se fuñan…
Refiere José Cuenca Sosa, Director del Centro Provincial de Investigaciones Musicales, que Lilí fue el primer pianista cubano de música popular en escribir anotaciones de Chopin para interpretar el son, formas que sorprenden y agradan a maestros como Frank Fernández y una muestra del aprecio a esa versatilidad es un histórico trío de hombres ante el teclado: Frank, Chucho y Lilí, material que conserva la televisión cubana.
Su cualidad ante el teclado, afirma el estudioso, también es fruto de diversas fuentes nutricias: changüí, nengón, conga, jazz y otros ritmos del folclore norteamericano y eso lo convierte en inquietante figura en la pianística de la Isla.
Luis Martínez Griñán, nace en Guantánamo el 19 de agosto de 1915 y muere en la capital cubana el 28 de agosto de 1990 a los setenta y cinco años. Desde 1995 en una memorable peregrinación, sus restos reposan aquí, en la natal ciudad del Guaso, donde se le recuerda con amor y orgullo.

El tumbao de Lilí, es definido por algunos teóricos como la forma en que ataca el piano, al introducir breves y significativas improvisaciones en medio de un son, una herencia del jazz, pero en las que él supo combinar el ritmo con descargas melódicas llenas de alusiones musicales de todo tipo, en un diálogo fluido y sincopado

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