Los Cafetales franceses de Guantánamo

Los serranos del municipio guantanamero de Yateras admiran y respetan a la familia Beneguí- Mondet, por la entrega del matrimonio galo hacia el cultivo del café, historia de amor y de apego a la naturaleza cubana digna de ser contada por su carácter real-maravilloso. Artículo sobre cafetales franceses

En el año 2009 accedi a la bella vivienda en busca de esta huella y en medio de la espesura divisé desde lejos el objetivo de mi pesquisa: René Beneguí Capdepont, de 84 años recorría el portal gozoso en su vergel.

cafetales 1Y lo hace sin arrepentimientos por la decisión que tomó en su juventud de renunciar a la imponente Torre Eiffel y a otros encantos de París, la Ciudad Luz,porque estaba deslumbrado por las lomas húmedas y vírgenes a las que llegó de la mano del padre y con los aires de Europa.

Fue en Yateras donde conoció los resultados de las cosechas en la Finca “El Infierno”, propiedad del padre,quien pronto le entrega la hacienda “El Ermitaño”, a la que René dedica toda la vida.

No imaginé entonces que sería la primera y la última vez en verlo…Durante la visita, Beneguí centró sus declaraciones en las vivencias relacionadas con el cultivo de caféy dijo que “Cuando llegué a Cuba tenía sólo 23 años y agradecí aquel gesto paterno… me gustaba la agricultura y pude apropiarme directamente de las instrucciones de mi progenitor en pleno cafetal y sin perder tiempo regresé a Francia a casarme con mi novia Lina Mondet, quien aceptó venir y acompañarme para siempre en este sueño, que no dejaba de ser una aventura.

Por entonces las tierras eran vírgenes y cada año mi padre y yo aprovechábamos la temporada de lluvias para la siembra de posturas de café enano, variedad de poca altura pero copioso y de mucho rendimiento. “Mi familia no trajo esclavos consigo, sino que utilizó mano de obra proveniente de los arribos de haitianos y otras personas desocupadas que subían a estas estribaciones en busca de trabajo”

Aunque René ya no está la pareja francesa pertenece al paisaje arqueológico de El Ermitaño, donde las ruinas de los cafetales comportan valores arquitectónicos, económicos y de esperanza en el futuro y forman parte del un legado viviente entre las ruinas de 30 cafetales creados por oleadas de colonos de esa nacionalidad desde principios del siglo XlX, procedentes de Haití, República Dominicana o directamente de Europa y en algunos casos acompañados de sus dotaciones de esclavos.

Fundamenta Ileana Donatién, Especialista Provincial de Patrimonio que “De esas migraciones Guantánamo heredó los apellidos Lestapier, Simón, Prevost, Duvergel, Casamayor, Dubois, Moreaux, Vignote, Rosseaux, Vinent y otros abundantes en el territorio” y precisa: “Estos inmigrantes y sus familiares eran personas cultas y jamás perdieron la costumbre de las tertulias en las casas criollas deGuantánamo, construidas en el corazón de los cafetales” .

El Arquitecto Gaspar Atarés Faure, Director de la Oficina de Monumentos en Guantánamo, enfatiza en el grado de conservación de estas ruinas: “El Jagüey es el cafetal madre y en él subsisten en perfecto estado la vivienda, el sistema hidráulico, el secadero… en El Naranjo perviven las despulpadoras, los tanques de fermentación, los canales el batardó (sistema de abasto de agua) y otros medios pertenecientes al ciclo de beneficio del grano, mientras El Ermitaño, de los Beneguí-Mondet, mantiene todos los componentes, observables en las fotos. De esas huellas surge en Guantánamo la centenaria Tumba Francesa y la fuerte herencia Francohaitiana vigente en las compañías danzarías del territorio, entre otros vestigios del proceso migratorio.

Las ruinas de los cafetales franceses están compartidas entre Guantánamo y Santiago de Cuba y corresponden a:

– Una al municipio de Niceto Pérez, cuatro a Guantánamo, seis a El Salvador y 19 a Yateras y por su alcance universal están acreditados desde el año 2000 con la categoría de Patrimonio de la Humanidad, condición conferida por la UNESCO en la XXIV Reunión del Comité de Patrimonio Mundial, del 27 de noviembre al 2 de diciembre de 2000, en Cairns, Australia.

Su carácter de Patrimonio de la Humanidad, conocida también como Patrimonio Mundial, distingue bienes específicos de relevancia excepcional sea cultural o natural. Dichos bienes conforman la Lista del Patrimonio Mundial, avalada por la Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural.
Basta con ver las ruinas de loscafetales franceses de Guantánamo para saber lo que es lo real maravilloso que el escritor cubano Alejo Carpentier Carpentier iustró con su poderosa pluma.

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