Aquellas pequeñas cosas…

Fernando con su madre y su esposa¡Como me gustaría, Fernando, tener la capacidad de sintetizar los comentarios del pueblo guantanamero¡ Beatriz, mi vecina, levantó los brazos y los ojos al cielo, cuando supo que ya estás en la patria, en la más humana y genuina expresión de gratitud y de dicha que he presenciado hoy.

Otros cubanos adivinaron en el reporte anticipado del Noticiero Televisivo del Mediodía, alguna sorpresa relacionada contigo. Eres nombre a flor de labios, desde que anunciada salida tuya de la cárcel norteamericana de Safford, Arizona.

Ay, Fernando González Llort ¡Tu regreso a la patria es un elogio a la confianza y loa permanente a la solidaridad…Y aunque sales después de más 15 años de arbitrario encierro, buena parte del mundo ha dicho presente a favor de la liberación tuya y la de Gerardo, Antonio, Ramón y René, el primero en salir de la cárcel el pasado año.

Como dice en sus versos tu hermano Antonio, regresas para decirle a la vida que en lo sucesivo serás su confidente…y también para entregar a todos, la ternura en ti abundante.

Cuentan amigos de la infancia que eres discreto, romántico y resulta agradable saberlo, conocer al escucharte, los matices de tu voz, y todo gesto perteneciente a un hombre formado por el Instituto de Relaciones Internacionales y el fruto de una familia honrada.

Del mérito de los 5 habla su digna actitud aún en los peores momentos, entre ellos la excesiva permanencia en el hueco o celda de castigo, los amañados juicios en 2001 a pesar de que ustedes fueron detenidos en 1998.

Tu ejemplar comportamiento, conllevó a reducir la ya de por sí severa sanción a que fuiste sometido. Contigo sumado a la lucha desde aquí, aumentará la solidaridad internacional por Antonio, Ramón y Gerardo, injustamente encerrados todavía en Estados Unidos, por el único delito de defender a inocentes de acciones terroristas anticubanas planeadas desde la Florida, hechos violentos que costaron la vida al joven empresario italiano Fabio Di Celmo en el habanero hotel Copacabana.
Bienvenido, Fernando. Ahora que eres libre, Guantánamo entero desea que te bebas junto a tu esposa Rosa Aurora y a tu madre Magali, todo el azul del cielo de la patria, los olores del mar de la Isla y el verde de la esperanza, para que vivan en ti esas pequeñas cosas que tanto añoraste en la prisión.

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