Baracoa: Nengón y Kiribá…

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El Kiribá y el Nengón tienen convergencias y contrastes y están reconocidos como ritmos autóctonos de las serranías de Baracoa, municipio de Guantánamo, la provincia más oriental de Cuba.

Si suenan diferente, ¿por qué andan juntos en el mismo salón como si una parte de la sinfonía fuera prolongación de la otra? Para verificarlo visité la comunidad de El Güirito, donde radica la rústica sede del Grupo Músico- Danzario que lleva el mismo nombre: Kiribá-Nengón.

Es un local libre de puertas y por tanto de fácil acceso a Teresa Rochet Lores, al frente del colectivo. Ella recibe con iguales atenciones a visitantes nacionales y extranjeros cuando arriban al principal polo turístico del extremo este de la Isla:

– Cuando trabajaba como Instructora de Arte me enamoré hace 32 años de las tradiciones culturales del lugar y fui articulando la agrupación hasta quedarme entre ellos, para que Kiribá y Nengón pasen de una generación a otra y nunca mueran.

Viste el atuendo típico: sayas largas y floreadas, blusas amplias adornadas de encajes, lleva zapatos de tacones y afianza primicias básicas sobre esa manera de ocupar el tiempo libre en las montañas, donde las relaciones sociales tienen un especial comportamiento por la distancia entre una vivienda y otra:

– Vale la pena saber que Kiribá y Nengón no clasifican como variantes del son cubano…son células primarias del género, un mérito dentro del complejo sonoro del Caribe.

Caridad Toirac Romero, junto a su pareja de baile, declara ser también del grupo fundador que emprendió el rescate de ese tesoro cultural:

-… y sigo aquí porque ya esta es mi familia…además, la mayoría somos parientes y oriundos del lugar, donde todos sabemos distinguir el kiribá como un ritmo más rápido, que se baila moviendo los pies en forma de círculo, mientras el Nengón saca el pie hacia fuera y el paso es más corto y pausado.

-Soy Rafael Cobas Romero, el tresero e instructor del Kiribacito, integrado por nuestros hijos, nietos y otros niños de la demarcación, quienes aprenden a bailar desde pequeños. Ellos son el relevo, porque así, de padres y abuelos aprendieron Adolfo Palmero, Elisa Palmero y el resto del grupo.

-Ciertamente el Nengón es lento y el Kiribá suelto y lo disfrutamos durante horas y horas, afirma Francisco Palmero, mientras rasga repetidamente el güiro y sale un sonido seco, sin que se le cansen las manos recias, hechas al trabajo del campo.

Teresa vuelve a diálogo : Si durante el Nengón llega un bailador o invitado y se quita el sombrero, es indicio de que la fiesta debe continuar… el cierre lo establece siempre el Kiribá.

-Toco las maracas y adquirí la capacidad de permanecer largas horas en presentaciones, porque así son estas fiestas campesinas: pueden durar días, testimonia Silvio Toirac Romero, mientras muy cerca, Roberto Palmero enfatiza:

-Un espectáculo de este tipo está completo si lleva puerco asado y platos típicos de Baracoa, desde el tetí (minúsculo pez que arriba dos veces al año a las costas de la primera Villa de Cuba y que se come fresco o seco, en salsa o con arroz), hasta los bacanes
(Masa salada de plátano verde, envuelta en hojas de esa propia vianda)

Buenaventura Guilarte, de mirada profunda y sosegada, pregunta si algún día tendrá que optar entre su labor de maestro primario y la de marimbulero:

– Cumplo con puntualidad ambos deberes… no quiero separarme de mis raíces musicales, de mi tierra, ni de mis alumnos, a quienes enseño a identificar tradiciones y costumbres del entorno rural, para que no pierdan el rumbo verdadero de la cultura cubana.

Clara Palmero invita a tomar “chorote”, chocolate criollo espeso, caliente, hecho con polvo o bolas de granos de cacao tostados y molidos, añadiendo almidón o harina de trigo, bebida que se sirve en vasijas de pequeñas güiras secas, cortadas en dos con una segueta.

La vajilla es natural y rinde homenaje a los mambises, luchadores cubanos contra el colonialismo español, quienes en la manigua redentora usaban cucharas del mismo material y platos hondos de güiras ahuecadas de mayor tamaño.

Como parte de la celebración, bailadores y músicos degustan también cangrejo enchilado, bacanes, frijoles verdes aderezados con leche de coco y una amplia variedad de turrones, dulces en almíbar, calalú (guisado de hojas tiernas) en resumen: comida ecológica que todos saben preparar.

Estudiosos de la música popular cubana como Danilo Orozco, destacan en sus investigaciones la copla y estribillo característicos en ambos ritmos, mientras Alberto Muguercia hace notar el diálogo entre el solista y el coro y considera la marímbula como el bajo de la agrupación.

Kiribá y Nengón figuran entre los cien proyectos comunitarios de la Ciudad Primada de Cuba, explica Galia Arcia Laffita, Jefa de Programas Culturales del municipio, ubicado entre el Océano Atlántico y el macizo montañoso del norte de la Isla.

Baracoa (presencia de mar) es, por definición de Miguel Angel Castro, Investigador del Museo Fuerte Matachín, espejo hondo de la cultura y puente entre la fantasía y la realidad. De aceptarse el concepto, al llegar al Güirito, cualquiera se quitaría el sombrero si de eso depende que perduren el Nengón y el Kiribá por los años de los años.

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2 comentarios

  1. Decir Baracoa, es decir magia, belleza, peculiaridad, mezcal, tradición… Baracoa es un lugar irrepetible…. y en la música atesora muchas joyas como estás el kiribá, el nengón… gracias M por refrescarlas

  2. Belleza singular de mi tierra…..que perdure por muchos años!!!

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